CAZA EN PRIMAVERA
La primavera cambia mucho las condiciones de caza, obligando al cazador a adaptarse al nuevo comportamiento del campo y de los animales.
- El campo cambia rápidamente
En primavera la vegetación crece muy rápido y el paisaje se transforma.
Esto provoca que:
- Cambien las zonas donde se mueven los animales.
- Las referencias del invierno ya no sirvan.
- Sea más difícil ver a las piezas por la vegetación.
- Los animales cambian su comportamiento
Tras el invierno, los animales recuperan energía gracias al nuevo alimento (brotes, semillas, hierba).
Por eso:
- Se mueven más entre zonas de comida y descanso.
- Aparecen en claros, lindes de cultivo y zonas con brotes tiernos.
- Sus desplazamientos son más frecuentes pero más cortos.
- Actividad en horas concretas
Con el aumento de temperatura:
- Los animales están más activos al amanecer y al atardecer.
- Durante el día suelen permanecer encamados en zonas frescas o con cobertura vegetal.
- El rececho se vuelve más difícil
Aunque el clima es más agradable, cazar en primavera puede ser complicado porque:
- La vegetación tapa caminos y claros.
- Los animales se ven menos.
- Es necesario moverse más despacio y observar mucho más.
- El viento sigue siendo clave
El viento sigue siendo un factor fundamental, pero en primavera puede cambiar mucho por diferencias de temperatura, lo que puede arruinar un rececho si no se controla.
- La observación es esencial
Antes de moverse, conviene:
- Estudiar el terreno con prismáticos.
- Localizar zonas de alimentación.
- Detectar movimientos de animales.
- Adaptar el equipo
El cazador debe usar:
- Ropa ligera y transpirable.
- Sistema de capas para cambios de temperatura.
- Buen calzado, porque el terreno puede tener barro, humedad y hierba mojada.
La primavera no es la época más fácil para cazar, pero sí una de las más interesantes. El cazador que observa, se adapta al terreno y entiende los cambios del campo tendrá más oportunidades.