Cómo evitar que el jabalí te huela: claves para el éxito en la espera

Quien haya pasado horas aguardando a un jabalí sabe que el silencio y la inmovilidad son fundamentales… pero no lo único. El olfato de este animal es tan fino que, si no tomamos precauciones, nos descubrirá mucho antes de que podamos verlo.

Según un artículo de Jara y Sedal, subestimar el sentido del olfato del jabalí es uno de los errores más comunes que comete el cazador.

El olfato: su mayor ventaja

El jabalí cuenta con una trufa poderosa y un hocico largo que le otorgan un sistema olfativo excepcional. Puede detectar nuestro olor a cientos de metros e incluso rastrear nuestro paso horas después. Por eso, además de no hacer ruido y no dejarnos ver, debemos trabajar para que nuestro olor no delate nuestra posición.

Jugar con los aires

Uno de los factores más críticos es la dirección del viento. Antes de colocarnos, conviene estudiar las huellas para conocer la entrada habitual del animal y posicionarnos siempre de cara al viento reinante, evitando que este arrastre nuestro olor hacia él.

Trucos de camuflaje olfativo

Un método sencillo y eficaz es usar ropa del cebador: botas altas de goma y guantes que hayan sido utilizados durante días para cebar la zona. Así, el jabalí asocia ese olor con algo habitual y no con una amenaza.

Otra clave es colocar el puesto lo más alto posible, de forma que nuestros olores queden por encima del animal.

Vestimenta sin ruidos ni olores

La ropa debe ser silenciosa y libre de fragancias artificiales. Evita detergentes perfumados y, si es posible, emplea prendas técnicas diseñadas para bloquear olores. El calzado, a menudo olvidado, también debe tratarse con cubreolores o plantillas impregnadas.

Uso de cubreolores: pros y contras

En el mercado hay productos para neutralizar o camuflar nuestro olor: resinas vegetales, orina de zorro, geles y champús antiolor, sprays para ropa y calzado… Incluso existen soluciones para el aliento como chicles o enjuagues. Sin embargo, el uso de atrayentes está prohibido en muchas comunidades autónomas, por lo que debemos conocer la normativa antes de emplearlos.

Un equilibrio necesario

No se trata de obsesionarse, pero sí de minimizar todo aquello que pueda alertar al animal. En la caza al aguardo, cada detalle cuenta: dirección del viento, altura del puesto, vestimenta y manejo de olores. Siguiendo estos consejos, aumentaremos nuestras posibilidades de éxito sin interferir en el comportamiento natural del jabalí.

Fuente: Artículo original publicado en A Alvarez

Similar Posts

Deja una respuesta